quinta-feira, 18 de março de 2010

«Me sentí como enterrado en cemento»

El campurriano pasó cuarenta minutos inmovilizado por la nieve hasta que fue rescatado por miembros del Club Alpino Tajahierro.El joven atrapado el sábado en una avalancha en Alto Campoo relata su «rescate milagroso»

Solamente fue un susto, aunque el rescate se puede considerar «casi milagroso». El pasado sábado, una avalancha de nieve, algo inusual en Alto Campoo -aunque debido a las condiciones climatológicas de esta temporada no ha sido la primera- dejó semienterrado en la nieve a Pablo Fernández, un joven campurriano que se encontraba en la cumbre del Canal de Solvay practicando travesía con raquetas.
Cuatro miembros del Club Alpino Tajahierro descendían rápido de esta zona, ubicada a unos dos kilómetros del área esquiable de la estación de Alto Campoo, dónde habían realizado las tareas de marcaje de pistas para la prueba de esquí de montaña que se celebró el día siguiente, cuando oyeron gritos. Al volverse se percataron de la avalancha de nieve «de dimensiones extraordinarias para esta zona» y vieron «flotar» en la parte alta del alud a una persona que gritaba. Como especialistas en la materia, colocaron rápidamente las pieles de foca es sus esquís para ascender hasta dónde se encontraba Pablo.
El joven fue localizado cubierto de nieve hasta los hombros y con una camiseta de manga corta como abrigo. Cuarenta minutos excavando con manos y esquís fue lo que tardaron en sacar al joven de aquella fosa de prácticamente dos metros de profundidad. Para Óscar Agosti, miembro del Club Tajahierro, fueron minutos «realmente duros», ya que la solidez de la nieve, la estatura del joven y las raquetas ofrecían una resistencia enorme.

La versión de Pablo

Pablo narró a este periódico cómo sucedió todo: «Me encontraba prácticamente en la cumbre del Canal de Solvay. Había subido en vertical con raquetas y estaba a escasísimos metros de la cima. El cielo estaba cubierto por una espesa niebla y la nieve estaba algo blanda por lo que me estaba costando bastante subir».
Entonces, recuerda, decidió girar en horizontal para tomar una zona de mejor acceso a la cumbre. De repente, «se oyó un fuerte estruendo, pensé que era un trueno, y pasados uno o dos segundos comenzó el alud».
Inmediatamente, Pablo se cayó y la nieve le arrastró unos 300 metros. «Mientras estuve en movimiento no me enterró, pero en cuanto me detuve la nieve que venía por detrás me tapó por completo hasta justo la parte de arriba de la cabeza», señala.
«Con la niebla no se veía a nadie, pero había oído hablar a unos esquiadores que debían de estar cerca -eran los que estaban balizando-, y me puse a gritar pidiendo auxilio», explica. Los miembros del Tajahierro llegaron a los cinco minutos y, en ese tiempo, «no paré de vocear para que me encontraran». Cuando llegaron, «no podía mover nada porque estaba como metido en cemento, además las raquetas me impedían mover las piernas».
Los esquiadores no tenían palas, así que utilizaron un esquí para golpear la nieve, desapelmazarla y retirarla con las manos. «Pasé un frío increíble porque estaba únicamente con una camiseta de manga corta, ya que subiendo estaba sudando mucho», dice Pablo.
«Una vez me sacaron, y viendo que no tenía nada -sólo unas heridas de roces en las manos-, me puse las raquetas y bajamos al refugio de Solvay donde estaba la Guardia Civil de Montaña. Según me han dicho tuve mucha suerte porque el desprendimiento me cogió en la parte de arriba y por eso no me enterró mucho», indica este joven.

Las causas

«Durante estos días -señalan los técnicos en nivología- hubo riesgo de 'placas de viento' en todas las laderas sur del circo de Alto Campoo y donde cortó, en la mañana del sábado, cuando paseaba el joven campurriano, se reunían todas las condiciones para producirse una rotura. Pero la avalancha se produjo por una sobrecarga ocasionada, con toda seguridad, por el deportista al pisar en esa zona, situada a 2.000 metros y a escasos 30 para culminar la cumbre del Collado de Solvay».
Ante el aumento de deportes como las travesía con esquí o raquetas, se están demandando estudios sobre los aludes y los factores que hay que tener en cuenta a la hora de analizar la estabilidad de una ladera.

Fuente: http://www.eldiariomontanes.es

Por: M.Marques
miltonmarques@meridies.com.ar