quarta-feira, 1 de setembro de 2010

Mitos y verdades sobre las avalanchas

Alguien ya pasó por aquí. ¿No va a haber una avalancha?
Existen creencias populares que muchas veces no son correctas y pueden poner en peligro a una persona que circule en la montaña. En los últimos diez años, Bariloche ha vivido varios episodios, algunos con finales muy trágicos, donde los aludes de nieve se llevaron la vida de varias personas o causaron serias lesiones en otras.

La seguridad en la montaña es un punto clave y la falta de conocimiento en las condiciones del ambiente puede llevar a situaciones límites, que no tengan un buen final.

El tomar conciencia sobre este fenómeno natural es muy importante, no para producir miedo y dejar de visitar las montañas que ofrecen sus maravillas, sino para tomar los recaudos necesarios y poder disfrutar de la actividad que se realice de una manera segura.

Las ideas falsas que existen sobre las avalanchas son:

1) “Bariloche no es una zona de avalanchas”: Solo en la zona cordillerana aledaña a nuestra ciudad han muerto diecisiete personas en los últimos ocho años, a causa de aludes de nieve, sin contar los que han sufrido lesiones graves. Que no haya registros de avalancha, en una montaña específica, no significa que nunca ocurrirá.

2) “Alguien ya pasó por aquí entonces no va a haber una avalancha”: Los mantos de nieve cambian constantemente según las condiciones climáticas, el que pasó antes pudo haber tomado recaudos o simplemente tuvo suerte.

3) “Hace frío, no hay riesgo de avalancha”: esto no es siempre lo correcto. El efecto del frío depende también de otros factores como la humedad. El frío impide que un manto de nieve seca se estabilice, pero puede ayudar en el caso de nieve húmeda. El riesgo 0 (cero) de avalancha no existe. En Bariloche se estudian los mantos níveos, esto da un indicio sobre las condiciones de la montaña, pero es sólo un elemento más a tener en cuenta.

4) “En el bosque no te puede caer una avalancha”: Estando dentro de un bosque no se ve lo que hay arriba de él y puede haber una pendiente con riesgo de avalancha. Si el bosque es abierto, puede también dejar que se produzca una avalancha.

5) “Hace mucho que no nieva, no va a haber avalanchas”: Las condiciones de las placas de nieve varían todo el tiempo, los cambios de temperatura, el viento, las heladas… son muchos los factores que pueden ayudar a producir una inestabilidad del manto de nieve.

6) “Solo con esquíes u snowboard puedo desencadenar una avalancha”: Cualquier presión ejercida sobre la nieve puede producir una reacción en cadena y llegar a un desprendimiento, ya sean esquíes, una tabla de snowboard, caminar a pie o con raquetas, moto de nieve, etc. Las avalanchas pueden provocarse de forma natural también, no hace falta que alguien las desencadene.

Las avalanchas ocurren en cualquier montaña, con o sin centros de esquí. El movilizarse dentro de una pista de esquí que esta previamente pisada no implica un riesgo de avalancha respecto de la pista en sí. Pero la avalancha puede desencadenarse en los alrededores y afectarnos de todos modos.

Por eso, es que muchas veces después de una nevada sólo hay pocos medios de elevación abiertos hasta que se verifican las pendientes y que las condiciones de seguridad en las pistas son óptimas.

El riesgo de avalancha se mide en cinco niveles:

1- Bajo: Son muy poco probables las avalanchas naturales;
2- Moderado: Se puede desencadenar un alud con cargas de peso fuerte sobre los mantos de nieve;
3- Considerable: El desencadenamiento es posible con el peso de una sola persona;
4- Alto: Condiciones desfavorables, se requiere de mucha experiencia en la evaluación de riesgos;
5 Muy alto: No es recomendable transitar la zona. Para la zona del Parque Nacional Nahuel Huapi se puede obtener información sobre el estado de la nieve en Parques Nacionales, llamando gratuitamente al 105 o en la web del Club Andino: www.clubandino.org.

Algunas recomendaciones para transitar por las pendientes con nieve son: Llevar siempre ARVA, sonda y pala; nunca transitar solo; dar aviso a amigos y a guardaparques del itinerario de la salida y los posibles horarios; elegir pendientes menos empinadas y tener en cuenta que hay arriba y abajo; si la visibilidad es mala o hay luz plana hay que contemplar la opción de regresar; en pendientes pronunciadas pasar de a una persona para limitar el impacto sobre el manto de nieve; tener en cuenta que otro grupo puede desencadenar una avalancha que nos afecte o viceversa; evaluar las condiciones climáticas y las variaciones de temperatura en las diferentes horas del día, pero nunca dejar de mirar alrededor y ver la evolución de las condiciones.

Para consultas existe la fundación “Aventura Segura”, la cual se puede contactar en: www.aventurasegura.org. Esta institución realiza cursos sobre seguridad y rescate, concientización en las aventuras.

Fuentes de información: Damián Llabres y Cedric Larcher director académico de “Aventura Segura”.
Por: M.Marques
milton@mxb.com.br