segunda-feira, 22 de março de 2010

El Kilimanjaro Se Queda Sin Nieve

La nieve sobre el Kilimanjaro -la cumbre más alta de África- podría desaparecer en sólo 20 años, según un estudio científico estadounidense.

La causa principal del derretimiento es el aumento de las temperaturas en el planeta.
Según los investigadores, los glaciares del Kilimanjaro se están reduciendo, mientras que el hielo de los bordes se está derritiendo y adelgazando.

Cambios similares se reportan en el Monte Kenya, en las montañas Rwenzori en África, en los glaciares de Sudamérica y en los Himalayas. Si las condiciones actuales se mantienen "los campos de hielo en la cima del Kilimanjaro no durarán", dijeron los investigadores.
El estudio, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, fue liderado por el profesor Lonnie Thompson de la Universidad de Ohio.
A la mitad

“En el futuro,habrá un año en que veremos el Furtwangler y al año siguiente habrá desparecido completamente”, afirma Lonnie Thompson, líder del estudio realizado en la Universidad de Ohio.
Según lo revelado por Thompson, el 85% de la nieve que en 1912 cubría la montaña situada en Tanzania ha desaparecido. Y tan sólo en los últimos siete años, la pérdida fue del 30%. Los científicos aseguran que desde el año 2000, los glaciares han perdido 26% de su volumen.

El corresponsal de la BBC, Matt McGrath, informó: "Las cumbres nevadas del Kilimanjaro atraen a miles de visitantes cada año deseosos de ver el resplandor de los glaciares ubicados a sólo tres grados al sur del Ecuador".
Lo que preocupa especialmente a los científicos es el estado de los glaciares, como el Furtwängler que ha disminuido un 50% entre 2000 y 2009.
"Ha perdido la mitad de su espesor", explicó Thomspon. "En el futuro, habrá un año en que veremos el Furtwängler y al año siguiente habrá desparecido completamente", explicó Thompson. La reducción de los glaciares está ocurriendo en varias partes del mundo. Según los expertos, la similitud en este comportamiento se podría explicar -al menos en parte- debido a las crecientes temperaturas en la superficie de la tierra y en la atmósfera.

Fuente: BBC

Por: M.Marques
miltonmarques@meridies.com.ar

Expedición Antártida I

A finales del año pasado los hermanos Huber visitaron la Antártida, en una expedición que se saldó con varias aperturas, a pesar de las temperaturas extremas de hasta 50º negativos. Ahora nos ofrecen varios vídeos de aquella actividad.

En diciembre, Alexander y Thomas Huber, junto al suizo Stephan Siegrist viajaron a tierras antárticas con la idea de escalar las increíbles parades que sólo allí se pueden encontrar. Grandes dificultades técnicas, muchísimo frío unas paredes enormes y muy esbeltas, hacen de este destino una cita ineludible para estos alpinistas de primer nivel

En 6 semanas de estancia, las temperaturas, que casi nunca suben de los 30 bajo cero, llegan incluso a rozar los 50 negativos. En estas condiciones, el simple hecho de escalar se convierte en toda una odisea.

Aún así, Thomas y Alex, acompañados de su equipo, escalaron tres nuevas vías, en libre hasta donde se podía, pero también en artificial por el terrible frío.

Ahora podemos verlo en vídeo gracias a las películas que los hermanos Huber han puesto en su web Y es que, por mucho que intentemos explicar lo que es escalar a mano desnuda con 30 bajo cero, la única manera de hacerse una idea es ver las imágenes.

También en este enlace podreis encontrar crónica y fotos de la expedición.



Fuente: http://www.landher.net/

Por: M.Marques
miltonmarques@meridies.com.ar

Cuatro expediciones coreanas arroparán a Oh Eun-Sun

El Annapurna, el 'ochomil' más peligroso, batirá este año su récord de visitantes, con más de cien alpinistas en busca de su cima.

Esta primavera, la 'Diosa Madre de la Abundancia' se revolverá intranquila ante el espectáculo que tendrá a sus pies. Una docena de expediciones con más de cien alpinistas en sus filas intentarán hollar su cumbre, la menos pisada de todos los 'ochomiles' .
Nunca se había visto en otra igual. Ni en el año 2000, cuando se conmemoró el 50 aniversario de su primera ascensión, que lo fue también a un 'ochomil'. Aquella increíble gesta de los franceses Maurice Hezorg y Louis Lanechal.
El problema es que el Annapurna es una de las catorce montañas más altas del planeta y para completarlas hay que subirlo. Y si hay algo en lo que esta cima une a los alpinistas es en lo poco que les gusta. No es especialmente alta (con 8.091 metros, es la décima) ni muy técnica. Pero tiene la mala costumbre de desplomarse sobre todo el que intentar ascenderla.
Así que los escaladores van retrasando el enfrentamiento con ella hasta que no queda más remedio que mirarla de frente. Por eso, este año hay nada menos que cuatro alpinistas que intentarán hollarla para cerrar la lista. Además de Edurne, la coreana Oh Eun-Sun, el portugués Joao García y Piotr Pustelnik.
El caso del polaco es significativo de lo que supone marcarse esta montaña como objetivo. Hace un par de años, Piotr desistió de completar los 'ochomiles' después de intentar hasta seis veces ascender en Annapurna, en varias de las cuales estuvo a punto de morir. Pero el año pasado, su compañero de cordada Piotr Morawski falleció en el Dhaulagiri y ahora se ha propuesto subirlo como homenaje. Algo parecido le pasa a Horia Colibasanu, el alpinista rumano que permaneció junto a Iñaki Otxoa de Olza en su agonía durante cinco días a 7.400 metros en 2008, lo que casi le cuesta a él también la vida. Horia vuelve para quitarle la espina al navarro.
Pero el idioma que más se hablará en el campo base será el coreano. Cuatro expediciones de aquel país, además de la que comanda Oh Eun-Sun intentarán subirlo. Casualidad o no, Miss Oh se encontrará más arropada que nunca en su último 'ochomil'.
Sin embargo, la abundancia de compatriotas no hará variar la habitual táctica de la asiática. Las dos próximas semanas se aclimatará en el valle del Kuhmbu, mientras su equipo va preparando la ruta y a principios de abril viajará ya al campo base.
También Edurne Pasaban y compañía tendrán paisanos cerca, aunque no tantos. Serán los miembros de una expedición liderada por Juanito Oiarzabal, que intentará dar un paso más en su objetivo de repetir los catorce 'ochomiles'; y el aragonés Carlos Pauner, que buscará sumar el noveno 'grande' a su mochila.

Fuente: http://www.elcorreo.com/ 

Por: M.Marques
milton@mxb.com.br

domingo, 21 de março de 2010

RIESGOS EN LA MONTAÑA - El invierno de los aludes

Un voluntario utiliza un detector en la búsqueda de los dos pamploneses en el monte Billare. J.J. IMBULUZQUETA

- Estaciones de esquí como la de Astún apuntan que se pueden suscribir seguros de asistencia, pero que no cubren accidentes fuera de pistas- Ha habido abundantes avalanchas al haber sido un invierno de importantes precipitaciones de nieve- Expertos en nivología y rescate de montaña dicen que, en los accidentes, al factor natural se suma el humano

El trágico rastro de los aludes ha dejado nueve muertos en los Pirineos este invierno. Cinco de ellos, navarros: tres en la Collarada (Huesca) y dos en el Billare (Francia), cuyos cuerpos siguen sin aparecer. Y en los dos últimos días han continuado las avalanchas. El viernes, una acabó con la vida de un montañero madrileño cerca de Candanchú, y ayer, en Setcases (Girona), otra dejó dos heridos.

Para Navarra, el que terminó ayer ha sido el segundo invierno más trágico en accidentes de montaña desde 1972: en el año 1985 hubo 6 muertos.

¿Casualidad, o existen factores objetivos? Según explican expertos en nivología y rescate de montaña, este invierno ha sido más propenso a estos movimientos de nieve "simplemente porque había más nieve". De hecho, ha sido uno de los tres inviernos con más precipitaciones (lluvia y nieve) desde 1947, después de los de los años 1978-79 y 1995-96. No obstante, también apuntan como determinante en el tema de accidentes "el factor humano".

"Ha sido un año con mucha nieve, viento y frío, lo que ha formado abundantes placas que han derivado en aludes de placa. Éstos han producido casi todos los accidentes", destaca Paco Valero, responsable del grupo de rescate (Greim) de la Guardia Civil en la Comunidad foral. "Hay mucho espesor todavía en el Pirineo", añade.

"Si ha habido más atrapados por aludes ha sido por eso, porque hay mucha nieve, pero también porque cada vez hay más gente en el monte, y que en muchos casos se aventura pese a las alertas por riesgo de aludes", expone. "El máximo nivel es 5, pero desde 3 ya no hay que confiarse".

De la misma idea es Fernando Valero, experto en nivología vinculado a la estación de esquí de Candanchú: "Falta formación". "Los aludes son un peligro objetivo que existe en la montaña según la cantidad de nieve acumulada. Pero la parte subjetiva de ese peligro la aporta el ser humano con su presencia allí", agrega.

Estaciones de esquí como la de Astún apuntan que se pueden suscribir seguros de asistencia, pero que no cubren accidentes fuera de pistas.
"Este año ha nevado mucho en el Pirineo, y también ha hecho mucho frío. La nieve caída evoluciona a lo largo del invierno, y no se puede dar una explicación única al hecho de que en un año haya más o menos aludes. Es un conjunto, una secuencia de aspectos: cuánto, cómo y cuándo ha caído la nieve, las pendientes de una zona, la transformación que va sufriendo la nieve, etc.", dice.

De este último aspecto, por ejemplo, destaca el hecho de que "la nieve acumulada va ganando peso conforme pasa el invierno". "La densidad es uno de los factores que marcan el tipo de aludes y sus consecuencias", apunta.

"Y es que frente a los 80-100 kilos que puede pesar un metro cúbico de nieve de tipo polvo y caída recientemente, que puede permitir sobrevivir con más facilidad en caso de alcance, la que lleva más tiempo puede llegar a la primavera pesando hasta 500 kilos por metro cúbico, al perder aire y ganar humedad", explica. "Éste es el tipo de nieve que tenemos ahora en la zona de Candanchú, y la que sobrevino el viernes a los montañeros accidentados. Si te pilla, lo más seguro es que fallezcas por traumatismos, por el golpe, y no por asfixia o hipotermia", dice.

Fuera de pistas

"Un buen montañero sabe cuándo se puede salir, y cuándo no, como con riesgo 4 o 5 de aludes", apunta por su parte Andrés Pita, responsable de comunicación de la estación de esquí de Astún. "En marzo y abril es cuando la nieve está más inestable por el calor y la lluvia", expone.

"En las estaciones informamos y recomendamos de la situación y de qué se debe hacer, pero llegamos hasta ahí. No podemos poner vigilantes o puertas al campo", comenta. "Nos compete la seguridad dentro de las pistas balizadas, pero la gente se sale. Los problemas suelen estar alrededor de los centros de esquí, en laderas no controladas", indica.

"Hay mucha gente que viene hasta aquí, donde tenemos parkings y servicios, para luego salir a dar una vuelta por el monte. Al parecer, les da cierta sensación de seguridad ver que tienen infraestructuras y gente cerca", sentencia.

Fuente: http://www.diariodenavarra.es

Por: M.Marques
milton@mxb.com.br

ENTRENAMIENTO "El error de la 'resistencia mental"

Escalador en caída
Ilgner propone la supremacía de la materia sobre la mente para evitar correr riesgos en la escalada, y explica el engañoso concepto de "resistencia mental"
Craig estaba entusiasmado y tenía que tomar una decisión cuanto antes. La última protección que tenía era un buril situado unos 3 metros más abajo a la derecha. No conseguía ver la fisura en la que colocaría la siguiente protección, pero sabía que estaba justo encima del desplome que tenía encima.

Lo sabía porque ya había escalado esta ruta, Zoo View, situada en la pared Moore’s, en Carolina del Norte. De hecho, no tuvo ninguna dificultad a la hora de subirla, pero ahora sí que la estaba teniendo. Se acordaba de que la vez pasada había bajado e ido por la izquierda, pero ahora los agarres no le sonaban. Craig notaba cómo le flaqueaban las fuerzas, pero como estaba completamente seguro de que la fisura estaba justo por encima del desplome, siguió adelante.
Avanzó por los pequeños agarres del desplome, pero la fisura no estaba allí, sino unos 3 metros a la derecha. Se había ido demasiado hacia la izquierda. Estaba sobre una precaria repisa y falto de fuerzas cuando, de repente, la mano se le escurrió y se cayó. Se desplomó sobre una arista golpeándose en la pelvis, la espalda y la cabeza. Suerte que llevaba puesto el casco y no se rompió nada, el incidente sólo le trajo magulladuras.
Parecía como si Craig estuviera cada vez más fuerte mentalmente simplemente por centrarse en conseguir el objetivo que tenía y sin dejar que el miedo o el entusiasmo le distrajeran. Sin embargo, esa resistencia mental terminó en una terrible caída que podría haber tenido graves consecuencias.

Escalador concentrado
Cuando pensamos en la resistencia mental, nos imaginamos a alguien cuya mente tiene más poder que su cuerpo. Nos imaginamos al escalador con la mente puesta en su objetivo sin plantearse abandonar. Este enfoque de la mente sobre la materia hizo que la mente de Craig percibiera la situación como él quería y no como en realidad era.
Con este tipo de enfoque, uno confía en lo que la mente conoce gracias a experiencias anteriores. Esto puede ayudar hasta cierto punto para evaluar el riesgo, pero puede distorsionar a la hora de percibir la situación tal y como es. Es lo que le ocurrió a Craig. Ya había escalado Zoo View antes y, la segunda vez, se enfrentó a la ruta con las percepciones mentales de que “estaba absolutamente seguro de cómo era la ruta” y de que “no sería difícil”. Ambas percepciones eran erróneas.
Sin saberlo, la situación (la ruta y su cuerpo) le estaba facilitando datos: estaba fuera de la ruta y demasiado entusiasmado para conseguir el objetivo de forma segura. Sin embargo, su mente, que aún seguía anclada en las viejas percepciones, estaba ignorando toda esta información e intentaba distorsionar la situación para que se ajustara a esas percepciones. Así, Craig asumió un riesgo innecesario y se desplomó.

La flexibilidad mental, en cambio, te permite estar receptivo a toda esa información que te proporciona la situación en la que te encuentres.
El hecho de que estemos ante una situación de estrés significa que tenemos que aprender algo. El aprendizaje convierte el estrés en comodidad.
Para poder llevar a cabo esta conversión, hay que adoptar ese estrés, aceptarlo y procesarlo. Es necesaria la flexibilidad, no la resistencia. Uno no distorsiona la situación para adaptarla a las percepciones de su mente, si no que va más allá de esa percepción para poder ver la situación tal y como es. Esto se hace a través del enfoque de la materia sobre la mente, en vez de la mente sobre la materia.
Manteniendo la atención en el cuerpo (la materia) y en las tareas que el cuerpo está llevando a cabo para escalar, permites que tu mente acepte y procese el estrés.
No se debe prestar atención a la escalada. Esto conllevaría el refuerzo de la construcción mental y mejorar la resistencia, no la flexibilidad. A lo único que se debe prestar atención es a lo que tu cuerpo está haciendo mientras se está escalando.
"Guerreros de la Roca", Arno ILGNER
Evaluación del riesgo

La resistencia mental puede dar lugar a asumir riesgos innecesarios porque el objetivo final pueda distorsionar la situación real. La flexibilidad mental te permite asumir riesgos más apropiados: pararte, evaluar la situación y tomar una decisión que quizá conlleve un riesgo menor.
Tras un curso de entrenamiento mental, Craig aprendió lo que era este tipo de flexibilidad. Se dio cuenta de que no tenía por qué haber asumido aquel riesgo en la Zoo View ya que había muchas posibilidades de caída. También aprendió que había distintas opciones que podría haber elegido basándose en la información que la situación le estaba facilitando.
Así, evitaría quedarse anclado en esas justificaciones que su mente le estaba dando, hubiera descendido hasta el último agarre para volver a evaluar la situación, o podría haber esperado en aquel agarre a recuperar un poco las fuerzas. En este caso se hubiera dado cuenta de si realmente estaba preparado para subir aquella pared sin riesgo de caída.

Escalar bajo un enfoque de la materia sobre la mente te permite concentrarte en lo que estás haciendo según el tipo de riesgo que haya. La resistencia mental tiende a trasladar las percepciones de la mente a la escalada. La flexibilidad mental mantiene alejadas esas percepciones y no deja que distorsionen la información que el cuerpo proporciona, es decir, un enfoque de la materia sobre la mente.
Craig aprendió a evaluar el riesgo de forma efectiva para enfrentarse a distintas escaladas.
Lo más importante es que aprendió el valor de mantener la flexibilidad mental y así poder procesar cualquier cosa que ocurriera a su alrededor asegurándose de que evaluaba de forma correcta el riesgo y de que obtendría el mejor resultado en aquello que hiciera.

Texto: Arno ILGNER, "Guerreros de la Roca"

Por: M.Marques
milton@mxb.com.br