quarta-feira, 20 de setembro de 2006

Salvan a dos hermanos andinistas de morir congelados

RESCATADOS. Francisco y Santiago Bugallo (segundo y tercero de izquierda a derecha) con parte del grupo de andinistas que los contactó el lunes a la mañana.

Tienen 23 y 21 años. Hicieron cumbre el viernes, pero una tormenta les dañó el equipo. Sufrieron congelamiento y pidieron ayuda por celular. Los rescató una patrulla de andinistas y dos helicópteros.
Una borrasca con temperaturas de hasta 30 grados bajo cero y la rotura de la manguera de un calentador les provocó congelamiento de pies y manos mientras bajaban de la cumbre por la empinada pared Sur del pico Mercedario (6.770 metros). Pero pudieron salvarse porque hablaban diariamente con sus padres mediante un teléfono celular, forma de comunicación infrecuente a semejante altura y en parajes tan distantes y aislados. Les ocurrió a los hermanos Francisco (23) y Santiago Bugallo (21), sanjuaninos, andinistas experimentados, estudiantes de Ciencias Agrarias, que desde ayer están internados en una clínica de esta provincia.

Los chicos fueron rescatados por una patrulla de escaladores civiles, con el auxilio de un helicóptero de la Policía de Mendoza, que los trasladó desde los 4.300 metros de altura hasta Barreal, a 172 kilómetros de la capital sanjuanina. Otro helicóptero completó la evacuación.

"Tenemos las manos quemadas y se nos cayeron las uñas, pero todavía no sabemos cómo están los pies porque nos recomendaron no sacarnos las botas", dijo Santiago cuando ingresaba al hospital Rawson, ayer cerca del mediodía.

Ambos padecen enfriamiento severos: tienen las manos hinchadas y negras y los pies deformados por el frío que sufrieron cuando bajaban de la cima. El médico Francisco Oieni dijo a Clarín que "todavía es prematuro hacer un pronóstico definitivo" pero estimó que "por su juventud y sistema arterial sano", es probable que evolucionen sin sufrir amputaciones.

Francisco y Santiago salieron hacia el Mercedario a mediados de la semana pasada desde Barreal, donde viven con sus padres. Varias veces habían ascendido ese monte imponente, el cuarto más alto de América, pero nadie había conquistado su cúspide en invierno. Sus padres, Fernando Bugallo y Celeste Martínez de Hoz, afirmaron que los chicos se prepararon durante un año para esta aventura. "Practican andinismo desde los 14 años y nunca tuvieron problemas en la montaña", señalaron.

Tampoco les costó mucho llegar hasta el Valle Colorado, el gran mirador del Cordón de La Ramada, que presenta una fila impresionante de cinco montes de más de 6 mil metros, incluido el Mercedario. Las dificultades comenzaron a los 4.800 metros, en donde nace un glaciar de casi 2 mil metros con pendientes de hasta 45 grados. Treparon armados con grampones en las botas (armazón de clavos) para aferrar sus pies al hielo y cuerdas.

Todo transcurrió normalmente: pisaron la cumbre el viernes y se comunicaron con el padre por teléfono. "Llegamos, estamos bien y empezamos a bajar", dijeron. Seguros de emprender un descenso sin problemas y con buen tiempo, agregaron: "Vení a buscarnos el domingo".

Pero el drama comenzaría el sábado, cuando estaban en las inmediaciones de La Ollada, a unos 5.400 metros. Se desató un temporal de viento y nieve. Venían cargados con mochilas de 25 kilos por una vertiente donde nunca llega el sol. Lo peor ocurrió: se les quebró la manguera del calentador por efectos del frío extremo. El aparato, alimentado indistintamente con bencina y gas propano, los dejó sin calor.

El, domingo, hablaron con la madre. "Conseguí ayuda, se nos rompió el calentador y tenemos dificultades para caminar", le dijeron. Hubo varios intentos por aproximarse al pico, pero los vientos y las nevadas lo impidieron hasta que ayer a las 8 la patrulla terrestre hizo contacto con ellos. Dos horas después arribó el helicóptero. Estaban a salvo.

Fuente: Clarin.com


Por:M.Marques
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