quinta-feira, 25 de fevereiro de 2010

El detector para aludes se quedó en el coche

- El hecho de que los dos montañeros no portasen un ARVA está dificultando las labores de búsqueda en una zona barrida por avalanchas

Lacunza, los dos montañeros desaparecidos, contaban entre su material de montaña con un Aparato de Rescate de Víctimas de Aludes (ARVA). Sin embargo, ese dispositivo electrónico se quedó en el coche que ambos dejaron cerca del Plateau de Sánchez antes de iniciar su salida montañera el pasado domingo.

Una circunstancia que -aunque nadie puede asegurar aún a ciencia cierta que los dos montañeros se viesen atrapados por un alud- sí que está retrasando las labores de búsqueda de los equipos de socorro, centradas por el momento en la ladera noroeste del Billare.

La ausencia del ARVA -que emite señales electrónicas que los cuerpos de rescate reciben y que facilita enormemente la localización de las víctimas-, ha obligado a realizar una búsqueda clásica (con perros y sondas), ardua y mucho más lenta. Francisco Valero Sánchez -teniente de la Guardia Civil y responsable del Grupo de Rescate e Intervención en Montaña de este cuerpo en Navarra (Greim)- explica en qué consiste ese tipo de búsqueda.

1- Búsqueda con perros

Pisando lo menos posible la zona, y evitando despistar así con distintos olores, se suelta a los perros adiestrados. "Una vez que se sabe que no llevan ARVA ni se detectan señales electrónicas, si es posible, se meten a los perros en la zona para ver si captan algo, si dan alguna señal o marcan algún punto. Si lo hacen, se empiezan los primeros sondeos en ese punto", explica Valero.

2- Acotar la zona de alud

Una vez que los perros no han marcado ningún punto, y tras inspeccionar por si hay algún indicio (mochila, guante, esquí...) que ayude en la superficie o para ver lugares propensos a retener a las víctimas, se acota la zona del alud. "En este caso, el alud es de unos 80 metros de longitud y unos 150 metros de ruptura. No es demasiado grande para sondear, pero el riesgo de otros aludes y las condiciones de la zona pueden complicarlo mucho", dice el guardia civil. "Tras limitar la zona con bastones o balizas se forman grupos de no más de 12 personas que, colocándose en fila lateralmente y de cara a la ladera, la recorren -empezando por los laterales y de abajo a arriba- con las sondas", señala.

3- Sondear palmo a palmo

Cada miembro del grupo de rescate va introduciendo en la nieve la sonda (una vara metálica fina de 3 metros), notando si ésta se frena o no, para tratar de localizar a las víctimas. "Primero se hace un sondeo rápido. Colocados uno junto a otro, a unos 70 centímetros, se hunde la sonda una vez entre los pies antes de que el grupo avance unos 70 centímetros (un paso) y se repita la operación", explicaba Valero. Si estas labores no dan resultados, se repite un sondeo "más minucioso". "La distancia de separación entre los miembros del grupo de búsqueda se reduce a 20 ó 25 centímetros. Y los socorristas introducen la sonda en la nieve en tres puntos distintos cada vez -en la punta de una bota, entre los pies y en la punta de la otra bota-. Luego se avanza unos 20 centímetros y se vuelve a hundir la sonda", explicaba, antes de señalr que, así y aunque depende de la profundidad a la que se encuentren, "es casi imposible no detectar a una víctima".

Fuente: http://www.diariodenavarra.es

Por: M.Marques
miltonmarques@meridies.com.ar