quinta-feira, 11 de março de 2010

Cerro Torre Los primeros intentos, 1950

Desde 1936 circulaban entre los escaladores europeos fotos y descripciones del Cerro Torre. Alberto María de Agostini decía del cerro: "Formidables paredes de granito talladas verticalmente sobre el glaciar". y otra frase que muestra la impresión que causó esta montaña es de Lionel Terray (primer escalador junto a Guido Magnone del Cerro Fitz Roy), quien dijo "Por fin existe un cerro por el cual vale la pena arriesgar la vida". Estas descripciones, más la idea que se fue formando de que era una montaña imposible de escalar, desataron en Europa ambiciones de escalarlo.
Cesarino Fava, italiano residente en Argentina, fue uno de los pocos escaladores, además de los integrantes de la expedición francesa al cerro Fitz Roy del 52', que había visto al Cerro Torre y sus grandes paredes.
Fava perdió todos los dedos de sus pies en 1950 durante un rescate en el Aconcagua. Así y todo Cesarino, impresionado por la belleza y magnitud de la montaña, ansiaba escalarla. Necesitaba un compañero y a sus oídos había llegado la fama de "la araña de los Dolomitas" (sobrenombre por el cuál se conocía a Maestri en Italia), a quien sin conocer, consideró como el más indicado para acometer la empresa de escalarlo. Cesarino envió una carta a esta dirección "La araña de los Dolomitas". Trento, Italia. Esta llegó a las manos de Cesare Maestri, quien empieza a organizar una expedición a la Patagonia al mando de Bruno Detassis.

En la comunidad italiana, la ascensión de los franceses al cerro Fitz Roy había despertado gran interés por la Patagonia. Por esto también, Walter Bonatti y Carlo Mauri planean intentar la escalada al Cerro Torre, casualmente, la misma temporada.
El grupo de las Dolomitas (del cual formaba parte Maestri), y el grupo "Ragni di Lecco" (Bonatti, Mauri), si bien viven en la misma región, han mantenido una rivalidad de años.

La expedición de Bonatti fue apoyada económicamente por el Club Alpino Italiano y por Folcon Doro D'Altan un adinerado italiano que vivía en Buenos Aires.
Después de estudiar al Cerro Torre, Bonatti y Mauri decidieron que la ruta más fácil debería ser por la cara oeste, expuesta al viento pero factible de escalar en hielo. La cordada, más un pequeño grupo de apoyo, voló a la Patagonia a fines del 57'. En pocos días hicieron la larga aproximación a la cara oeste por el Hielo Continental y cavaron una confortable cueva de hielo. Durante el siguiente mes fijaron 600 mts. de cuerda y llegaron al col entre el Cerro Torre y el Cerro Adela. Luego el 2 de Febrero del 58' ascendieron por las cuerdas fijas y escalaron otros 120 mts. más arriba del col.
Bonatti experimentó esta sección como uno de los largos más difíciles que había escalado en toda su vida. Según sus palabras "El hielo era muy vertical y en algunas partes hasta extraplomado". La ruta se volvía muy difícil para ellos y todavía quedaban 600m hasta la cumbre, por lo que descendieron al collado y desde allí al glaciar.
Con la esperanza de volver otro año, nombraron al col como 'Col de la Esperanza'.
Días después harían una travesía de norte a sur por el Cordón Adela, haciendo la primera ascensión de los cerros Adela Norte, Central y Sur, y la segunda ascensión al los cerros Doblado y Grande.

Pero la montaña por la cual vinieron a la Patagonia no había sido escalada, según Bonatti, nunca lo sería.

Carlo Mauri describió así al Cerro Torre "La cima de la montaña parece un gigantesco cono que fue sobrellenado con helado y luego presionado hacia abajo haciendo que el helado se expanda más y más sobre los bordes del cono, pero en este proceso de expansión fue congelado para siempre. A medida que el viento oeste agrega más nieve a la estructura, esta comienza a torcerse por la fuerza y se vuelve un laberinto de hielo hacía arriba y abajo, hasta que la gravedad actúa y bloques de hielo del tamaño de casas se despedazan más abajo en las lisas paredes de la montaña".

Por el este y al mismo tiempo, se encontraba ya instalada en la zona la expedición liderada por Bruno Detassis. Esta estaba compuesta por Cesare Maestri, Catullo Detassis, Mario Stérnico, Luciano Eccher y el ítalo-argentino Cesarino Fava. Con presupuesto más ajustado, viajaron en barco a la argentina (no en avión como la otra expedición). Su campamento estaba cerca de la Laguna Torre. Apenas Detassis vio por primera vez al Cerro Torre lo declaró "montaña imposible", prohibiéndole a su equipo escalarlo, diciendo: "el Torre es imposible de escalar y no quiero que nadie arriesgue su vida en intentarlo" .

El único momento en que ambas expediciones se vieron fue cuando desde ambos lados y el mismo día escalaron el Cerro Adela. Maestri espió a Bonatti y Mauri cerca de la cumbre pero fue incapaz de alcanzarlos. Cuando llegó encontró marcas de orina en la nieve, tomando ésto como una ofensa personal.

Ambas expediciones vuelven a Europa derrotadas. Para Maestri las cosas no quedarían allí; su historia con el Cerro Torre recién comenzaba. En su libro autobiográfico "Arrampicare e il mio mestiere" ( Trepar es mi oficio) narra este intento del 57'. Las palabras son hermosas y muestran el conflicto que había generado en Maestri esta bellísima montaña. El hombre vencido que se vuelve impotente sin poder actuar. El Cerro Torre y su ambición de escalarlo.
Si antes que estas expediciones intentaran escalarlo era considerado como inescalable, más lo fue cuando los mejores escaladores del momento volvieron rechazados por ella. El nombre 'Cerro Torre' y el mito de 'montaña imposible' corrían por todos los círculos de escaladores de Europa. Comenzaba así la carrera para conquistarlo.

Fonte: http://www.climbinginpatagonia.freeservers.com/

Milton Marques
contato@miltonmarques.com