segunda-feira, 6 de dezembro de 2010

DESPEJADO. EL CLIMA MEJORO AYER Y EL VIENTO CEDIÓ EN EL CHALTEN.

A las seis de la mañana, el ruido tosco y áspero de la radio despertó a Carolina Codo. “Empezamos a caminar. Vamos a buscar un plano. No hay viento”, le avisó Max Odell, uno de los rescatistas, desde los Campos de Hielo Continental.

Carolina, a cargo del equipo de rescate, se entusiasmó. Por primera vez desde que los andinistas quedaron varados el lunes pasado, un cielo celeste y despejado cubría a El Chaltén y dejaba ver, perfecto, el pico del cerro Fitz Roy. Con la ayuda de doce brigadistas, Merlín Lipshitz y Damián Vilches –guía y ayudante de la expedición en que murió un andinista mexicano – lograron salir de un cuadro de hipotermia y se preparaban para el regreso.

En El Chaltén, Carolina avisó a Gendarmería para que preparen el helicóptero. Pero el piloto, por la intensidad del viento en las alturas, apenas pudo asomarse al glaciar Viedma y el primer intento de evacuación se frustró. A las once de la mañana, miembros de la Comisión de Auxilio –cuya base de operaciones funciona en el comedor de la casa de su coordinadora– lograban contactarse con el Instituto Geográfico Militar de Chile. Uno de sus helicópteros sobrevolaba la zona. Horas más tarde la aeronave lograría aterrizar sobre el Nunatak Viedma, pero a destiempo: para ese entonces, el grupo ya había iniciado la marcha y se adentraba por el Hielo Continental hacia otro campamento.

RESCATE. MIEMBROS DE LA COMISIÓN DE AUXILIO ESTUDIABAN AYER
 LA RUTA POR  DONDE EVACUARON A LOS ANDINISTAS.

Quince minutos después, Jimmy era el que llamaba desde el glaciar: “No hay viento, puedo prender una vela y no se apaga”. Diez minutos más y otra vez sonó el VHF. “Carolina, Carolina, te paso la posición, el clima está perfecto”, avisaron los andinistas seguros de que el helicóptero llegaría. Pero las horas siguieron pasando y ningún helicóptero lograba llegar hasta ellos. A las cinco de la tarde, nadie supo muy bien cómo pero la Comisión recibió un llamado diciendo que el Ejercito chileno tenía en camino tres helicópteros más y una avioneta . Creen que la orden debió haber partido desde Mar del Plata. Allí estaban en la cumbre de presidentes, Cristina Fernández y sus colegas de México y Chile, los tres países involucrados en el rescate. Otra vez volvió el entusiasmo a la Comisión.

Marcela, la mujer de Max, no había dejado uñas por comerse y Tehuelche, otro del equipo, se resignaba: “El problema es que un día nosotros nos vamos a cansar y ya no va a haber más gente que quiera hacer esto”.

“Esto” es un rescate en medio de una planicie de hielo de miles de kilómetros cuadrados, con vientos que superan los cien kilómetros por hora. Los únicos en condiciones de hacerlo son los integrantes de la Comisión de Auxilio, formada por los propios guías y vecinos. De tan pocas, en la comisión pueden enumerar una por una las veces que consiguieron un helicóptero.

La provincia de Santa Cruz no tiene una unidad propia . En los tiempos en que Néstor Kirchner era presidente, solían prestarles el que estaba en El Calafate.

Pero en la era de Cristina Fernández dejaron de usarlo.

La mejor noticia llegó al final del día, cuando los rescatistas confirmaron que habían llegado al vivac Ferrari, un campamento natural dentro de la planicie blanca, pero resguardado y de buen acceso.

“Los andinistas están a salvo”, expresó por la noche Carolina Codo, y se aflojaron las tensiones.

En el equipo de rescate calculan que el grupo llegará recién esta noche a El Chaltén, si se mantienen las buenas condiciones. Esperan que finalmente un helicóptero pueda evacuarlos.

Operativo en el hielo
Fuente: http://www.clarin.com
Por: M.Marques
milton@mxb.com.br