quarta-feira, 28 de abril de 2010

Argentina Everest 2010: recuperan fuerzas

El equipo regresó al Campo Base a 5.300 metros y se encuentra en período de descanso tras 5 ó 6 días fluctuando entre el campamento 1 y el Campamento 2 a casi 7.000 mts de altura. En la foto, Charly Galosi escalando el inicio de cascada Khumbu.

Avalancha en el amanecer en el Nupse. Recuerdos para los expedicionarios.

El último reporte de la Expedición Argentina Everest 2010, informó que sus 5 integrantes se encuentran en perfectas condiciones físicas y anímicas y my motivados para el posible asalto a la cumbre, previsto a partir del 16 de Mayo.
Charly Galosi informó en un comunicado que estarán "varios días de descanso" y para "recuperar todo lo perdido" en referencia al desgaste de estos días pasados, producto del esfuerzo y la deshidratación.
Por su parte, Francisco Minieri, 6º intregante y Director de la Expedición, se encuentra ya realizando el trekking hacia el Campamento Base para el encuentro del resto del equipo.
Según indicaron, la aclimatación a la altura va progresando positivamente. Han estado trabajando junto a los sherpas, en el fijado de cuerdas fijas que asaltan el Campamento 3. Persisten al momento los inconvenientes con el teléfono satelital, no siendo posible la comunicación telefónica desde y hacia Argentina.
Se está intentando además, activar un segundo teléfono satelital que estaba programado solo para el envío de datos, como mails y fotos.
Todos los detalles de estas últimas jornadas en este nuevo reporte, escrito por Alvar Puente:

Campo 1. Y el Nupse de fondo.
 
CAMPO BASE 2 (de regreso del Campamento 2 a 7.000 mts) - DIA 30

Desde chico que el atletismo ha llamado poderosamente mi atención, no recuerdo haber visto esa tan acostumbrada y casi malsana competitividad de otros deportes, siempre el atleta contra el cronómetro o contra una regla y un piso de arena, contra una vara o simplemente contra si mismo… A la hora de las finales me suelo quedar fascinado con las carreras de resistencia y dentro de las de velocidad la que más me atrapa son los 110 mts. vallas, no basta con ser rápido y coordinado, esos corredores están obligados a partir con su máxima potencia, dándolo todo, y a los pocos metros se les presenta delante un incómodo obstáculo, y si lo superan cada escasos metros les toca saltar otra valla; en ocasiones no sortean la barrera con soltura pero siguen en carrera y lo que importa al final es cuanta garra le ponen para llegar a la meta, nadie abandona cuando tira la primer valla, supongo que en ello radica que estén en las instancias finales que nosotros vemos por televisión. A fin de cuentas no solo son velocistas sino obstaculistas, lo cual a mi parecer los hace más meritorios todavía.

En estos últimos días el monte Everest se me asemeja muchísimo a una carrera de 110 mts. vallas, el acercamiento al base ha sido desde todo punto de vista un entrenamiento para lo que nos esperaba más allá de la cascada del Khumbu. Entrenar es prepararse física y mentalmente para un momento y para un evento determinado, nos preguntábamos, no sin cierto escepticismo, si el ritmo desde Lukla no era muy lento, si los días de descanso no eran demasiados, si no se podría ir directo al campo 2, pues bien, con el paso de las jornadas nos hemos convencido de que el ritmo ha sido el correcto, que las vallas se van superando una a una y que estamos en una carrera en la que la paciencia y la garra serán las que nos lleven a la meta.

Desde nuestro primer acercamiento al campo 1 el conocimiento de la montaña ha ido en aumento minuto a minuto, superar la cascada de seracs del Khumbu es un acontecimiento que marca un antes y un después en la expedición. La primera vez nos sometió a una prueba exigente, el frío en la madrugada nos apabulló, el desnivel y la altura nos castigaron y el calor finalmente nos deshidrató a la bajada, todo un gran aprendizaje que nos preparó para el segundo aventón que nos dejó en las carpas del campamento 1 en menos de cinco horas el día 19 de expedición y en mucho mejores condiciones.

El campo 1 se encuentra ya en el llamado Valle del Silencio, enmarcado entre los contrafuertes del mismísimo Everest y del Nupse, a 6150 msnm y en el plató del Khumbu rodeado de gigantescas grietas. Lo mismo que la mayoría de las jornadas anteriores pasado el mediodía el clima se va poniendo inestable, el cielo se nubla, la temperatura se zambulle y la tarea ordinaria de derretir hielo y convertirlo en agua se convierte en un acontecimiento dificultoso. Las horas pasan con conversaciones entre tiendas, hidratación, alimentación y alguna que otra siesta. El frìo, compañero inseparable desde hace más de 15 días, nos recluye en las bolsas de dormir a la espera de una nueva jornada y nos permite un ansiado descanso.

Recién cuando los primeros rayos de sol sacuden los sobre techos de las tiendas estamos en condiciones de salir de los sacos de dormir, antes no hay cristiano que aguante las temperaturas bajo cero de esta montaña. Las actividades habituales de la mañana van acompañadas por la procesión de sherpas cargados camino al campo 2. La tarea de la jornada es sencilla, atravesar el Valle del Silencio y con intenciones de aclimatar llegar al siguiente campamento, situado ya en las laderas mismas de la cumbre del Everest a más de 6400 mts. y regresar a dormir al campo 1. El plató de hielo que separa el 1 del 2 no es particularmente difícil ni riesgoso, aunque por momentos las grietas nos hacen caracolear y los gigantescos bloques de hielo de viejas avalanchas hacen que aceleremos el paso, si algún serac cayó de la pared Nupse en alguna ocasión anterior, nadie nos asegura que no ocurra nuevamente. En menos de 3 horas llegamos al campo 2, otra pequeña urbanización de tiendas tapizadas sobre una sección del glaciar cubierta de piedras ubicadas allí por el desprendimiento desde las faldas del Everest. Lo primero que salta a la vista es que este mismo lugar ha servido de emplazamiento de cientos de expediciones ya que la basura abunda entre las grietas. El lugar no es de lo más lindo pero una sopa caliente en la carpa comedor sube los ánimos de todos. Nuevamente el frìo comienza a aterirnos y preparamos la huída a nuestro nuevo dormitorio en el campo 1. La nevada arrecia y lo mismo que el día anterior nos zambullimos en las bolsas de dormir, el objetivo de aclimatación está cumplido.

Otro amanecer diáfano nos encuentra entumecidos por los -16º de la noche, armamos las mochilas y arrancamos nuevamente al 2, en esta ocasión con la idea de dormir allí. El trayecto en esta ocasión lo recorremos con más celeridad y antes de comer ya estamos moviendo piedras para armar las plataformas de las carpas, tarea más que ardua por el desgaste previo y por lo difícil que es realizar cualquier actividad física a esta altura. Después del almuerzo finalizamos la instalación de nuestro campamento, cosa que nos demoró largas horas y mucho esfuerzo. La tarde trae otra nueva nevada y la noche nos demuestra que si pensábamos que el base era un lugar frìo, la zona media de la montaña lo es mucho más, la pregunta es “como será la parte alta?”.

Los primeros malestares estomacales, insomnios y dolores de cabeza fuertes se manifiestan aquí, veníamos invictos de molestias más allá de alguna pequeña jaqueca, la persistente tos del Khumbu que nos asediaba a todos o alguna diarrea ocasional. Con algunas bajas arrancamos hacia la base de la pared Lhotse en plan de aclimatación, los sherpas están fijando las cuerdas para el campamento 3 en una rampa helada de alrededor de 700 mts y unos 45º de pendiente, la tarea parece ardua por la dureza de hielo cristalino que cubre toda la pala. En un par de horas nos encontramos en la base de la rimaya, donde Charly y Damián Benegas se separan del grupo para asistir en la instalación de los rapeles en la pared Lhotse, mientras el resto de nosotros encaramos el regreso a distintas velocidades. Más tarde sabemos de primera mano de la dureza del hielo hasta los casi 7000 mts ya que los chicos lo han sufrido por un par de horas en él, mientras que nosotros nos dedicábamos a recuperar botellas viejas de O2 caídas de la cumbre sur sobre el glaciar y que representan la basura más detestable y cotizada del valle.

La tarde se nubla y el frìo arrecia nuevamente, en la pequeña carpa comedor nos amuchamos todos a la hora de la cena y los planes para el día siguiente se delinean, la mayoría del grupo bajará al base mientras Damián, el Topo y yo nos quedaremos en el 2 para continuar con los trabajos en la pared Lhotse.

A eso de las 7 de la mañana y con lo peor del frìo matutino el grupo arranca la retirada en cuentagotas, el último en partir es Cuni, que habiéndose quedado con la intención de dar una mano en la pared, decide bajar ya que hace en par de días que sufre los estragos de la altura en forma de un difícilmente controlable insomnio, imperceptible desde el exterior por su fortaleza; su experiencia previa en la altura lo previene y a eso de las 9 de la mañana él también va en búsqueda de descanso en el campo base, mientras que nosotros tenemos la oportunidad de remolonear un poco más. Tras un opíparo desayuno arrancamos nuevamente hacia la pared Lhotse más equipados que en el día anterior y porteando dos escaleras de aluminio para superar la rimaya y dejar finalmente la ruta al 3 resuelta. La expedición argentina de la mano de los Benegas es la única representación occidental en las tareas de fijado de la línea de ascenso al campo 3, tanto ayer en la persona de Charly, Willy y Damián, como hoy con Damián y yo como exponentes, el resto son sherpas. El trabajo en altura es agotador y tras 3 o 4 horas la rimaya está resuelta y los últimos rapeles están armados, justo antes de que se nuble y se largue a nevar comenzamos el descenso pero no hacia el campamento sino hacia el medio del glaciar, hace un par de días que apareció una gran mancha roja en una zona poblada de grietas, la idea es ver si se trata de una carpa vieja, una bolsa de dormir o un cuerpo. Nos encordamos y tras resolver un pequeño laberinto llegamos a la triste y sórdida imagen de un cadáver empaquetado en una bolsa de dormir. A la postre las averiguaciones nos llevarán a identificarlo como un escalador de Kazajistán que fue barrido el año anterior por una avalancha y a quien sus compañeros “enterraron” en una profunda grieta sin esperar su inhumación por parte del glaciar. La escena es tétrica, sacamos las fotos de rigor para su identificación pero no queda mucho más que hacer que irse para abajo con un importante sinsabor en los labios.

Lo ocurrido durante las dos últimas jornadas pone de manifiesto la jerarquía que tienen en esta montaña los hermanos Benegas, no solo se han ganado el respeto de la mayoría de los sherpas, sino que participan activamente de las decisiones técnicas del accionar de la mayoría de las expediciones, de la ejecución de dichas decisiones y se hacen responsables de resolver temas como la identificación de un cuerpo. El hecho de compartir gran parte de la expedición con ellos es muy ilustrativo.

Después de separarme del grupito de bajada, en parte para reflexionar lo ocurrido durante el día y en parte para buscar más botellas viejas de O2, en un par de horas me encuentro con el Topo en el campamento, nos quedamos solos ya que Damián se ha marchado para el base sin demora, nuestra decisión previa era la de permanecer una noche más para continuar con la aclimatación, acompañados de Kengsing, el joven cocinero del Campo 2 y Lagpa, el Sidar jefe de los sherpas. La noche se hace larga ya que el frìo, más intenso aquí que en ningún otro lugar de la montaña, muerde fuertemente los pulmones de Kengsing y del Topo que se pasan la noche tosiendo, la tos del Khumbu no tiene clemencia de nadie.

La mañana trae un frio que parte los labios, muerde los dedos y entumece los pensamientos, organizamos las cosa que se quedan y las que se van y partimos sin demora hacia el base. El Topo, muy desgastado por la mala noche pasada avanza con lentitud por la casada de seracs, no es un lugar placentero para estar pero no nos separamos en ningún momento de la bajada, finalmente tras 4 horas y media de descenso casi agónico llegamos al campo base justo antes del almuerzo, opíparo como siempre y más que nunca regenerativo. Nos presentan a la nueva encargada del campamento, Mara, una norteamericana de pequeña estatura, voz resonante y personalidad enérgica, y entre charlas y puestas al día se pasa el mediodía. La tarde no trae muchas novedades, seguimos con problemas de comunicación hacia el exterior, los chicos lidian con ello mientras yo me pego la primera ducha en muchos días.

La tarde de descanso trae la noche y una improvisada fiestita trae invitados de otros campamentos. Lo más destacado es la presencia de la cordada Simone Moro y Denis Urubko, la crema de la crema del himalayismo del momento. Parecen personajes de una revista de montaña de época, a Simone ya habíamos tenido la oportunidad de conocerlo y de compartir anécdotas de escalada, Denis acaba de llegar al base. Las horas pasan entre historia e historia y nos vamos todos a dormir con una gran sonrisa en los labios.

Fuente: Bariloche 2000

Por: M.Marques
milton@mxb.com.br  

terça-feira, 27 de abril de 2010

Congreso de Rescate de Montaña en Zermatt, Suiza 2009

Este clip es un vídeo de 20 minutos que presenta los detalles principales de la reciente IKAR - CISA Congreso de Rescate de Montaña en Zermatt, Suiza, en septiembre de 2009. Ha sido producido por el topógrafo medios de comunicación para fines educativos, a fin de ayudar a los equipos de rescate de montaña de todo el mundo para llevar a cabo eficazmente las misiones de rescate a las personas necesitadas de ayuda en las montañas.


IKAR 09 ZERMATT from topograph media on Vimeo.

Fuente: http://www.ikar-cisa.org/


Por:M.Marques
miltonmarques@meridies.com.ar

Oh Eun-Sun cumbres del Annapurna - se convierte en la mujer summiteer 14x8000er primero!

Miss Oh llegada a la cumbre del Annapurna, la emisión en directo en línea de la KBS 2 (cortesía de clip de Barrabes.com)
(ExWeb / Madrid) de Corea del Sur Oh Eun-Sun ha llegado a la cima del Annapurna - en vivo por la cadena de televisión KBS.

"Miss Oh Eun-Sun finalmente llegó a la cima del Monte. Annapurna a las 18:15 Corea del tiempo (alrededor de las 3:00 pm, hora local) del 27 de abril", informó el corresponsal de Corea ExWeb Kyu Lee-presa. "Tomó un poco más de 13 horas de C4 a la cumbre. Ayer, Miss Oh (44) necesita 11 horas para llegar al C4."

"El equipo coreano de escalada para Annapurna integrado por 6 personas", agregó Kyu. "Oh Eun-Sun (escalada líder), 3 sherpas y 2 camarógrafos KBS: Sr. Ha-Young Jung Kwan y el Sr. Joo-Nha".

Las imágenes en vivo muestran cielos despejados y vientos fuertes. Viento velocidad informó en el momento cumbre fue de 12 m / s.

Actualización 6:37 am EDT: Carlos Pauner acaba de llamar a casa desde la cumbre! Juanito Oiarzabal y Calafat Tolo también están allí. "Ellos se apresuran hacia abajo," dijo Carolina Pueyo ExplorersWeb. "Están preocupados por la hora tardía - puede caer la noche antes de que lleguen de nuevo C4."

Annapurna es el noveno 8000er Pauner y Juanito 24 (!).

Las primeras noticias vinieron de la cumbre de hoy rumano Horia Colibasanu (marque una historia anterior, publicado hace unas horas).

Más noticias de la cumbre y actualizaciones sobre la llegada a buen puerto escaladores de nuevo a C4 se espera pronto.

Fuente: http://www.explorersweb.com/everest_k2/news

Por: M.Marques
milton@mxb.com.br

segunda-feira, 26 de abril de 2010

Mochilas ABS para Avalanchas. Estar siempre en la cima.

Desde hace más de una década, científicos, esquiadores y expertos en avalanchas han recaudando información acerca de cómo estas últimas trabajan, se generan y producen tantas muertes por año en ambientes de montaña.

Es bien sabido que el ski y el snowboard son sin duda algunos de los deportes que encierran un gran peligro potencial, más aun cuando estos son practicados ¨fuera de pista¨ o en lugares inhóspitos o no habilitados como lo son los centros de ski convencionales y sus diferentes pistas. Es por ello que este auge mundial de los deportes invernales, hace que año a año cada vez mas personas se vuelquen a estos de deportes de montaña.

Según IKAR, las avalanchas fueron las causantes de más de 610 muertes en montaña a nivel mundial durante el año 2006, siendo ésta la principal causal de accidentes mortales.

Como todos sabemos, sobrevivir a una avalancha, no es solo una cuestión de entrenamiento, sino también de suerte y destino; pero desde hace casi una década, se han venido desarrollando diferentes tipos de aparatos tendientes a mejorar la expectativa de supervivencia tanto debajo de una avalancha como también fuera de ella, tratando de no quedar expuesta a la misma quedando fuera de ella.

Quizás entre los mas revolucionarios de estos aparatos encuentran el Black Diamond ¨AvaLung¨ y los transmisores RECCO; sin embargo una nueva generación de aparatos prometen salvar mas vidas bajo el concepto activo de ¨flotar¨ por encima de la avalancha y no quedar debajo de ella.

Por un principio físico de agitación de partículas invertidas, las moléculas menos densas suelen quedar asentadas en el fondo de un recipiente, mientras que las más densas a nivel volumétrico, quedan en la cima. Es este concepto el que ingenieros han tomado para desarrollar las mochilas ABS (Air Bag System).

Presentadas en formatos de 10, 25, 30 y 50 litros, estas mochilas poseen todas las mismas prestaciones de una mochila normal de trekking o escalada. Sin embargo, un sistema de mecánico accionado por el esquiador, dispara (Según el modelo) de 1 a 2 bolsas inflables sobre los costados de la mochila. Esto hace que el esquiador virtualmente ¨flote¨ por encima de la masa de nieve en desplazamiento y aun existiendo la posibilidad de quedar debajo de ella, crea un vértice a ambos lados del mismo, permitiéndole alojar mayor cantidad de oxigeno en el área donde se encuentre enterrado y a su vez evitando el aplastamiento del mismo.

Existe evidencia estadística que este tipo de equipamientos pude salvar una vida en el 99% de los casos de avalancha al mantenerte rodando por encima y no por debajo de la avalancha.

Una de las grandes ventajas de este tipo de mochilas, es que además de las capacidades nombradas, aun quedando sepultado en la nieve, existe una gran probabilidad de que parte de estas bolsas de color naranja intenso, queden expuestas sobre la superficie de la avalancha, facilitando la tarea de búsqueda y rescate por parte de las unidades de rescate.

Fuente: http://www.abssystem.com/

Por: M.Marques
miltonmarques@meridies.com.ar

domingo, 25 de abril de 2010

Sistemas de búsqueda y detección en Avalanchas Recco

Los tranceptores, las sondas y las palas no serán reemplazadas en forma inmediata, pero ningún equipo complementario a probado ser tan exitoso como el sistema de rescate RECCO. Con la mentalidad y la filosofía de ¨Una oportunidad más¨, Recco desembarcó en el mundo con sus tranceptores electrónicos en más de 440 organizaciones mundiales de rescate.

Bajo nuestra experiencia, el sistema de reflectores Recco posee mucho merito ya que es fácil de utilizar, no precisa de baterías, son muy pequeños y los reflectores son muy económicos. Estos reflectores cuentan con décadas de probada experiencia y hoy en día es una tecnología globalizada que esta siendo adoptada por numerosos equipos de rescate, empresas que producen ropa y equipamiento.

Desarrollados en Suecia por Magnus Granhed, el sistema Recco consiste en reflectores pasivos que son utilizados por eskiadores, alpinistas y grupos de rescate. Estos reflectores son como pequeños discos hechos de un diodo con una fina antena de cobre, envueltos en una lamina exterior protectora de goma y pueden ser integrados a la ropa de ski, botas, etc. durante el proceso de manufactura o bien adquiridos en forma separada para ser agregados a otros elementos. Pegados o cosidos son realmente de muy fácil instalación.


Muchas empresas internacionales, como Arc´teryx, Decent, Nevica y otras, colocan estos sensores cosidos a los pantalones y camperas de ski, ya que el costo de instalación es muy bajo y agrega un valor agregado de servicio a sus clientes. Otras marcas del mercado mundial que producen ropa de outdoors, han incorporado los reflectores Recco. The North Face, Vans, Atomic, Sessions, Millet y Quiksilver han dado los primeros pasos para integrar esta tecnología en sus equipos.


El sistema Recco opera bajo el principio de rebote de frecuencia. El detector transmite a un radar direccional; cuando la onda golpea el reflector, la frecuencia de la señal rebota hacia el detector. Cuando el detector recibe una nueva señal, el rescatista recibe un tono en sus auriculares, facilitando la exacta localización de la victima en una avalancha.

Años atrás, tuvimos la oportunidad de utilizar esta tecnología en los EEUU gracias a un grupo colega que poseía montado el mismo en un helicóptero, dando la posibilidad al piloto de cubrir un área extensa y calibrar a través de la señal el lugar exacto de las victimas.

Para un efecto óptimo siempre recomendamos llevar consigo dos reflectores a cada lado del cuerpo. En especial, adosar los mismos a las botas y al casco. En el caso de las camperas y los pantalones, siempre se prefiere hacer lo mismo con estos últimos más que con las camperas, ya que en un día más templado, nos podemos ver tentados a dejar nuestra campera en el refugio; sin pantalones es poco probable que salgamos.

Muy útiles en control de avalanchas y dado su bajo costo, los reflectores poseen infinidad de utilizaciones, tales como adosarlos a los explosivos utilizados para controlar avalanchas, para que en caso de estos, no detonasen, poder encontrarlos nuevamente.

Inventados hace 27 años, en los comienzos el radar detector pesaba alrededor de 16kg. Equipos de rescate suizos los habían testeado en los 80´s pero Recco finalmente salio a comercializarlos en 1987 cuando una avalancha mato a 16 soldados en Noruega, impulsando a la OTAN a adoptar esta tecnología a gran escala.

Cabe destacar, que los reflectores Recco, son compatibles con algunos sistemas de ARVA tales como el Ortovox.

Hoy, mas de 50 centros de ski en los EEUU cuentan con esta tecnología adoptada para integrarla con sus operaciones. Japón, Suiza, Austria, Francia y otros países han adoptado a Recco como su sistema especial de búsqueda y rescate.

Los reflectores Recco nunca deben ser reemplazados por el equipo tradicional contra avalanchas, pero por su poco espacio, peso, libres de baterías y vida útil ilimitada sin duda ofrecen una segunda chance a la hora de sufrir una emergencia.

Fuente: http://recco.com/

Por: M.Marques
miltonmarques@meridies.com.ar