segunda-feira, 6 de setembro de 2010

“El refugio que la avalancha se llevó era como un hijo para mí”

TEMPORADA ‘93. EL REFUGIO DEL CERRO COCINERO RECIÉN CONSTRUIDO. RESISTIO 17 INVIERNOS SIN PROBLEMAS.
05/09/10 - Dice que eligió el sitio porque era bello y seguro. Pero que jamás pensó que nevaría tanto.
PorFernando Soriano
Villa Futalaufquen. Env. Especial


Pablo De la Fuente se acomoda los anteojos y, parado en la entrada al sendero del cerro Cocinero, como tantas otras veces, apunta los ojos hacia la cima de la montaña. Después de un silencio adornado por gestos que resumen cierta nostalgia dolorosa, finalmente suelta palabras como un resuello: “Es terrible. Lo de los pibes y lo mío: yo también estoy haciendo mi duelo y ya no quiero volver a subir”.

A los 44 años, De la Fuente se ha convertido en uno de los guías de montaña más reconocidos de Esquel. También es una especie de mito viviente. Fue él quien diseñó y construyó el refugio que arrasó la avalancha y donde dieron la última señal de vida Facundo García, Leonardo Smirnoff y Leonardo Palombo, todavía desaparecidos. La construcción se hizo en el verano 92-93. Y la casita, por su paradisíaca ubicación, no tardó demasiado en convertirse en sitio de peregrinaje para montañistas de todo el mundo. Aunque para él siempre fue mucho más: “Estuve muchos años enamorado de ese rancho, era como un hijo”.

Capaz de recordar cada rincón de la montaña, De la Fuente resume: “Arrancamos a construirlo el 13 de diciembre de 1992 y terminamos en tres meses. En verano es un bosque con arroyos y cascada. Ese lugar era todo para nosotros”.

De La Fuente, experto en medio ambiente y seguridad en alta montaña, recuerda la relación con las autoridades del Parque Nacional Los Alerces mientras levantaban el refugio: al principio, la autorización no llegaba. “Pero nosotros trabajábamos igual, medio a escondidas. Subíamos todo a mano y a espalda, maderas enteras. Y serruchábamos arriba. Cargamos hasta la salamandra, de 45 kilos”, sonríe mientras recorre un álbum de fotos de aquellos días y compara: “Era el delirio de nuestro propio country. Después el Parque lo habilitó y ya lo administraban ellos”. A dos o tres semanas de estrenado, el refugio se hizo famoso y todos los montañistas, que antes tomaban la ruta original al Cocinero, empezaron a quedarse allí.

Pero la semana pasada, con la avalancha, se derrumbó el idilio. “Fue increíble. Jamás pensé que podía pasar algo así”, confiesa.
NOSTALGIA Y DOLOR. PABLO DE LA FUENTE, EL GUIA QUE LEVANTO EL REFUGIO, Y LOS RESTOS (IZQ.).

“La avalancha no me sorprendió. Aunque construimos el refugio ahí porque era muy seguro, jamás pensamos que algún día iba a haber este nivel de nevada”, reconoce este hombre, que volvió a “su” lugar después de tres años, esta vez para ser parte del rescate.

De la Fuente se toma unos segundos de silencio y suelta: “La nieve se quería ir de la montaña y habló”. Al fin se refiere a los montañistas desaparecidos: “No fueron a querer morir, estaban bien preparados. Ojalá estén vivos pero es difícil sobrevivir tantos días. Yo prefiero que la avalancha los haya agarrado dormidos. Y de última murieron en un lugar bello, haciendo lo que querían”.

Después mira su notebook y repasa las fotos que le sacó a los vestigios del refugio durante el rescate. Fue él mismo quien se encontró con un panel que conservaba intactas las fotos de su construcción. “Fue un ciclo, fue bueno pero terminó mal”, se conmueve. Otra vez se acomoda los anteojos, y concluye: “Ahora tendrían que construir otro en homenaje a los chicos”.

Fuente: http://www.clarin.com/
Por: M.Marques
milton@mxb.com.br