segunda-feira, 29 de setembro de 2014

Erupción sorpresa del volcán Ontake

La erupción del Monte Ontake se produjo el sábado sin que nadie la hubiera previsto. El volcán es un popular destino senderista, especialmente concurrido en otoño. Las cifras de muertos y desaparecidos todavía no son definitivas.

  Volcán Ontake antes de la erupción (Atsushi Ueda)

Ningún experto había previsto que el volcán japonés Ontake, destino popular de senderistas situado unos 200 km al oeste de Tokio en la frontera entre las prefecturas de Nagano y Gifu, podía entrar en erupción este pasado sábado pocos minutos antes de mediodía. Y así ocurrió, con una violenta explosión que los testigos han comparado al estallido de un trueno, seguida por una espesa nube de cenizas que se acumularon en una gruesa capa de hasta 20 centímetros y por una lluvia de rocas que atravesaron los tejados de los refugios.
La popularidad del lugar entre los aficionados al senderismo, especialmente en época otoñal, provocó que hubiera centenares de personas ascendiendo el Monte Ontake el sábado y que se vieran atrapadas por la nube de cenizas mientras disfrutaban de los paisajes y el color cambiante de las hojas bajo un día claro y soleado. Un número cercano a las 250 personas consiguió descender a salvo de las vertientes del volcán el mismo sábado, una vez se depositó la nube de cenizas. Otro grupo de supervivientes, lo logró el lunes, tras pasar la noche en un refugio. En total, se han contabilizado 63 heridos hasta ahora.
Menos suerte tuvieron otros excursionistas. Al menos 36 de ellos habrían fallecido según fuentes locales, aunque las autoridades sólo han confirmado diez muertos hasta ahora. Por lo visto, en Japón sólo se puede hablar de muertos oficialmente cuando han sido reconocidos por un médico, y el resto de esos 36 cuerpos sin vida no habían podido ser evacuados todavía de su ubicación cercana a la cima del volcán y de las emanaciones de gases tóxicos. Aunque los números no son todavía definitivos, podría haber otros ocho desaparecidos.
De hecho, las tareas de rescate han sido canceladas por culpa del incremento de los gases tóxicos y de su efecto en los equipos de rescatadores. Más de 500 efectivos participaron en la operación, entre policías, bomberos y soldados de las Fuerzas de Autodefensa de Japón.

Erupción inesperada

El Monte Otake (3.067 m) es el segundo volcán más alto de todo Japón, sólo superado en altura por el mítico Monte Fuji (3.776 m). Había sido considerado inactivo hasta octubre de 1979, cuando se desencadenó una serie de erupciones que expulsaron unas 200.000 toneladas de cenizas. En 1991 le siguió otra erupción menor, mientras que en 2007 el Monte Ontake provocó una serie de terremotos volcánicos.
A pesar de que ninguna agencia ni experto vulcanólogo había advertido sobre el riesgo de que se produjera una erupción inminente, algunos residentes comentaban después de la tragedia que habían sentido un aumento de la actividad sísmica durante los dos últimos meses. Algo que les había parecido extraño.
Expertos citados por la agencia Reuters señalaban que era difícil prever la erupción a pesar de esa intensificación de los temblores. El experto vulcanólogo Toshitsugu Fujii apuntaba que la erupción parecía haber sido provocada por una explosión de vapor de un tipo especialmente difícil de pronosticar. "A menudo ocurre de repente y no hay ninguna garantía de que los terremotos de este mes estuvieran conectados", explicaba, y concluía que "no hay garantía de total seguridad cuando tratas con la naturaleza".
La Agencia Meteorológica japonesa ha previsto que se produzcan más erupciones durante los próximos días, que podrían provocar la caída de cenizas volcánicas y rocas en un radio de 4 km en torno al volcán.

Fuente: http://desnivel.com/
Por: M.Marques
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